Hay una confusión muy extendida entre inspeccionar mercancía y auditar una fábrica. La inspección mira lo que ya se ha fabricado. La auditoría mira si quien lo fábrica puede seguir haciendolo bien pedido tras pedido. Para un primer pedido pequeño basta con la primera; para comprometer una relación seria, hace falta la segunda.
Cuatro auditorías distintas para cuatro preguntas distintas
La de capacidad responde a si la empresa existe y puede con tu volumen. La de calidad, a si tendras el mismo producto en el pedido cinco que en el primero. La social, a en que condiciones se fábrica, algo que además exigen ya muchos compradores europeos grandes. Y la medioambiental, relevante en textil, curtido o galvanizado. No hace falta hacerlas todas: hace falta saber cual necesitas.
Un certificado sin número verificable no es un certificado
Es la regla más útil de todo este asunto. Cualquier certificación seria tiene entidad emisora, número, alcance y validez, y se puede comprobar. Si el proveedor te manda una carpeta con logotipos y ninguno se puede verificar, lo que te ha mandado es publicidad. Y ojo con el alcance: un certificado de sistema de calidad puede cubrir una sola línea de producción, no necesariamente la que fabricara tu producto. Todo esto encaja dentro del proceso de verificación del proveedor que conviene hacer antes de pagar nada.
Lo que el auditor ve y tu no
La subcontratación oculta es, en mi experiencia, el hallazgo más valioso de una auditoría. Una fábrica que manda fuera el galvanizado, la costura o el montaje sin decirtelo es la explicación habitual de por que el tercer pedido no se parece al primero. Eso no se ve en una videollamada, y es exactamente el tipo de información que después te permite escribir un contrato con clausulas que te protejan.
La cuenta que hace que valga la pena
Entre 300 y 900 euros por saber quien está al otro lado antes de comprometer veinte o cincuenta mil. Yo la contrataria siempre antes del primer pedido grande con un proveedor nuevo, siempre que vaya a fabricar con mi marca, y siempre que el producto tenga implicaciones de seguridad. En pedidos pequeños de catalogo estándar, no hace falta. En los otros casos, es el dinero mejor invertido del proceso.