El calculo que hace casi todo el mundo es este: el mayorista me lo vende a 12 euros y en Alibaba está a 3. Con esa cuenta, importar parece un negocio evidente. El problema es que 3 y 12 no son la misma magnitud, y hasta que no los pones en la misma unidad no sabes si el negocio existe.
El precio FOB no es un precio, es un punto de partida
A esos 3 euros hay que sumarles flete y gastos de destino por unidad, arancel, despacho repartido, inspección repartida, una merma realista, la parte proporcional de ensayos y registros, y el coste de tener el dinero parado cuatro meses. Cuando terminas la suma, esos 3 euros suelen convertirse en 5, 6 o 7 según el producto. Sigue siendo mejor que 12, pero la distancia ya no es la que parecia. Haz el ejercicio con el arancel real de tu partida, que es la variable que más cambia el resultado.
Lo que el mayorista te vende y no aparece en la factura
Hay una ventaja del mayorista que casi nadie valora hasta que la pierde: la responsabilidad. Cuando compras a un mayorista europeo, quien responde de que el producto cumpla la normativa es quien lo importo. En el momento en que importas tu, esa responsabilidad es tuya, con sus expedientes, sus registros y sus consecuencias. Merece la pena leer con calma lo que implica el papel del importador como responsable del producto antes de dar el paso.
Las tres condiciones que tienen que darse a la vez
Volumen suficiente para diluir los costes fijos, rotación previsible para no quedarte el stock, y tesorería capaz de aguantar cuatro o cinco meses con el dinero fuera. Si falla una sola de las tres, importar no compensa por mucho que la diferencia de precio te tiente. Y no pasa nada: seguir comprando a mayorista mientras creces es una decisión perfectamente profesional.
La regla que le doy a todo el que empieza
No importes para descubrir si un producto se vende. Importa cuando ya sabes que se vende. Compra a mayorista, vende, aprende que referencias rotan y a que precio, y cuando tengas los datos, trae de China solo esas. Así el primer contenedor no es una apuesta sino una consecuencia, y la inversión inicial se dedica a lo que ya sabes que funciona.