La mayoría de los problemas de plazo no vienen de que algo salga mal, sino de haber planificado sin contar con fechas perfectamente conocidas.
Construye el calendario hacia atrás
Desde la fecha en que necesitas vender, no desde el día que lanzas el pedido. Resta recepción y despacho, tránsito, inspección y embarque, y producción. El resultado es tu fecha límite para pedir, y suele estar bastante antes de lo que la intuición sugiere.
El Año Nuevo Chino dura más que sus festivos
La actividad se detiene durante un periodo prolongado y la vuelta es gradual, porque parte del personal tarda en reincorporarse o no vuelve. El efecto real sobre los plazos abarca bastantes más días que el calendario oficial, y eso hay que provisionarlo.
Y las semanas previas son las peores
Se concentra una demanda enorme de producción y de espacio en barco, con plazos y precios peores. Producir justo antes de un parón es la decisión más cara que puedes tomar, y también la más frecuente.
En producto estacional no hay segunda oportunidad
La venta se concentra en pocas semanas y reponer desde China durante la temporada es imposible. Eso convierte la previsión inicial en prácticamente definitiva, y obliga a decidir volumen cuando aún no sabes cómo irá la campaña.
Fija la revisión de catálogo antes de la compra grande
Es cuando decidir qué referencias retirar todavía tiene efecto sobre el pedido. Hacerlo después es un ejercicio interesante sin consecuencias prácticas, como planteo en la auditoría de catálogo.
Y añade una revisión documental anual
Comprobar que las conformidades siguen vigentes y que ningún cambio normativo afecta a tu catálogo. Es barata, se hace en una tarde y evita descubrir en una inspección que un producto lleva dos años sin cumplir.