Cuando alguien descubre que su producto paga un doce por ciento de arancel, la primera reacción suele ser preguntar cómo se puede pagar menos. La respuesta legal existe, es interesante, y casi siempre lleva a la misma conclusión incómoda para quien importa de China.
El arancel depende del origen, y el origen no es donde compras
El origen preferencial permite aplicar un arancel reducido o nulo al amparo de un acuerdo comercial entre la Unión y un país socio. Pero solo existe si hay acuerdo y si el producto cumple las reglas de origen de ese acuerdo, que exigen transformaciones sustanciales concretas. No basta con que la mercancía haya pasado por allí o se haya empaquetado en ese país.
Y con China no hay acuerdo
Esa es la clave. No existe un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y China que otorgue preferencias arancelarias, así que se aplica el arancel común. Y en algunas categorías, además, hay derechos antidumping que se suman. Esta aritmética explica bastante bien por qué en sectores con arancel alto tantos importadores están mirando a países con acuerdo, algo que analizo en la guía sobre diversificar proveedores con la estrategia China más uno.
Lo que sí puedes hacer, y es más de lo que parece
Clasificar correctamente, que no significa clasificar a la baja: hay muchísimos productos mal clasificados por inercia, y una revisión técnica seria a veces descubre que la partida correcta es otra. Revisar si existen suspensiones o contingentes aplicables a tu mercancía. Valorar en aduana incluyendo y excluyendo exactamente lo que corresponde. Todo eso es legítimo, y empieza por entender bien el código TARIC de tu producto.
Y lo que no se puede hacer bajo ningún concepto
Declarar un origen que no es. Que la mercancía haga escala en otro país, se almacene allí o se reetiquete no cambia su origen. Y cuando existe una medida antidumping sobre un origen concreto, declarar otro para esquivarla no es optimización fiscal: es fraude, y además el origen es uno de los tres focos declarados del control aduanero posterior. No compensa ni de lejos.