Si has pedido cotizaciones de electrónica en China, habrás visto la palabra RoHS en todos los catálogos, sin excepción. Y si has pedido el informe de ensayo, habrás comprobado que la proporción de proveedores que lo tiene es bastante menor. Esa distancia entre la afirmación y la prueba es de lo que va este artículo.
Se cumple por material, no por producto
Este es el concepto que hay que entender y el que explica por qué es tan fácil incumplir sin saberlo: los límites se aplican a nivel de material homogéneo. Cada plástico, cada soldadura, cada revestimiento y cada cable debe cumplir por separado. Un aparato perfecto con un cable barato de PVC puede estar fuera de norma por ese cable.
Metales pesados, retardantes de llama y ftalatos
Plomo, mercurio, cadmio y cromo hexavalente son las restricciones clásicas. Después se sumaron retardantes de llama bromados, presentes en carcasas y placas, y cuatro ftalatos que afectan sobre todo a cables y componentes flexibles de PVC. Ese último grupo es el que más incumplimientos genera hoy, justo porque llegó más tarde y muchos fabricantes no actualizaron sus materiales.
El informe tiene que ser de tu modelo
Es el mismo criterio que aplica a cualquier ensayo: un informe de un modelo parecido o de hace tres años no te cubre. Y comprueba que el laboratorio existe y es rastreable, exactamente igual que haces al revisar cualquier certificado de fábrica. Si no se puede verificar, no cuenta.
El cambio silencioso de componente
Este es el riesgo real y continuado. Tu fábrica cambia de proveedor de cable o de granza de plástico para ahorrar unos céntimos, no te lo cuenta porque para ella es irrelevante, y tu cumplimiento se ha roto sin que nadie lo sepa. Por eso conviene incluirlo en tu sistema de control de calidad como motivo de reensayo, y no solo en el primer pedido.
Ensayar por tu cuenta la primera vez
Es la recomendación más práctica que puedo dar en esta categoría. Mandar una muestra a un laboratorio independiente en el primer pedido de un proveedor nuevo cuesta bastante menos de lo que la gente imagina y es la única prueba objetiva que vas a tener. Además te sirve como argumento comercial frente a clientes profesionales que sí preguntan.
Fuente oficial: el texto de referencia es la Directiva 2011/65/UE (RoHS 2), con sus modificaciones posteriores.