Hay un momento delicado en cualquier proyecto de producto propio: cuando tienes que enseñarle a una fábrica desconocida exactamente lo que quieres hacer. Y la protección que casi todo el mundo usa en ese momento, un acuerdo de confidencialidad estándar, está diseñada para otro problema.
Prohibir contar el secreto no es prohibir usarlo
Ese es el fallo de fondo del modelo occidental. Un acuerdo de confidencialidad impide que la fábrica revele tu información a terceros. Pero la fábrica puede no contárselo a nadie y, al mismo tiempo, fabricar tu producto y vendérselo a otros compradores. No ha divulgado nada. Ha usado. Por eso el acuerdo que se emplea en China añade explícitamente la prohibición de uso y la de elusión de tus clientes.
Bilingüe, con la versión china vinculante
Un documento en inglés sometido a tribunales europeos es difícil de ejecutar contra una empresa cuyos activos están en China. Lo que funciona es un acuerdo bilingüe con la versión china como vinculante y sometimiento a tribunales o arbitraje allí. Es la misma lógica que explico al hablar del contrato con el proveedor: el papel vale lo que vale su ejecutabilidad.
La penalización cuantificada es lo que disuade
Si el acuerdo remite a los daños que tengas que probar, en la práctica no hay nada, porque demostrar cuánto has perdido es lento y complicado. Fijar un importe concreto por incumplimiento cambia el cálculo de la otra parte desde el primer día. Es la diferencia entre un documento decorativo y uno que se lee con atención antes de firmar.
Comprueba a quién estás firmando
Un detalle que invalida muchos acuerdos: se firman con el nombre comercial que aparece en el catálogo, que a veces no corresponde a ninguna entidad registrada. Hay que usar la denominación legal exacta y su número de registro, verificados. Y ojo con el sello corporativo, que en la práctica mercantil china pesa mucho más que una firma manuscrita.
Y la protección más barata sigue siendo la marca
Con la marca registrada en China, cualquier unidad que salga de esa fábrica con tu nombre hacia otro comprador es una infracción clara, y esa vía es mucho más directa que reclamar un incumplimiento contractual. Es lo que explico en la guía de crear y registrar tu marca, y sigue siendo el euro mejor invertido de todo este asunto.