Este artículo trata del peor día posible en la vida de un importador: aquel en que descubres, por una reclamación o por un ensayo, que algo que has vendido puede hacer daño. Escribo sobre ello porque he visto la diferencia entre quien lo tenía previsto y quien no, y esa diferencia es enorme.
La ley te obliga a actuar, no a esperar
El instinto de mucha gente es guardar silencio y ver si el asunto se queda en nada. Pero el marco europeo de seguridad de los productos impone deberes activos: si tienes motivos para creer que un producto que has introducido en el mercado es peligroso, debes adoptar medidas correctoras de inmediato, notificarlo a las autoridades de vigilancia del mercado e informar a los usuarios cuando corresponda. No es opcional, y el incumplimiento agrava mucho la situación. Todo esto conecta con las obligaciones que ya asumes bajo el reglamento de seguridad de los productos.
Retirar y recuperar no son lo mismo
Retirar es impedir que siga comercializándose lo que aún está en la cadena de suministro: tu almacén, tus distribuidores, las tiendas. Recuperar es ir a buscar lo que ya está en casa del usuario. Lo primero es una operación logística; lo segundo exige comunicación pública y un proceso de devolución. Detectar pronto suele ser la diferencia entre una cosa y la otra.
El número de lote es lo que separa un susto de una ruina
Si puedes demostrar que el problema afecta al lote de marzo y sabes qué unidades eran de ese lote y adónde fueron, tu incidencia se limita a esas unidades. Si no puedes distinguir lotes, tu incidencia es todo lo que has vendido. Por eso exigir marcado de lote al fabricante y registrarlo contra cada importación es una de las cosas más rentables que puedes hacer, y encaja de forma natural en el archivo documental por referencia y por operación.
Una página escrita antes vale más que diez reuniones después
Ten un procedimiento mínimo: quién decide, a quién se avisa, en qué orden y con qué mensaje. Y cuida la relación con tu fabricante, porque el día que pase algo necesitarás de él respuestas rápidas sobre causa y lotes afectados. Esa colaboración se construye en los años buenos, con auditorías y control de proceso, no en la llamada de emergencia.