Cuando lees varias normativas europeas seguidas empiezas a ver un patrón. Baterías, juguetes, ecodiseño: todas hablan de lo mismo con nombres parecidos. Un identificador digital, accesible por QR desde el propio producto, con su información de conformidad y trazabilidad. No es casualidad.
La documentación deja de ser una carpeta
Ese es el cambio de fondo. Hasta ahora la conformidad era papel que guardabas y enseñabas si te lo pedían. El pasaporte digital convierte esa información en un dato accesible desde el propio artículo, para autoridades, distribuidores, recicladores y consumidores. Cambia quién puede consultarlo y cuándo.
Ya tiene fechas en dos categorías
No es teoría. El reglamento de baterías fija el pasaporte de batería para el 18 de febrero de 2027 en determinadas categorías, y el nuevo reglamento de juguetes lo exige para cada modelo, con el soporte de datos físicamente en el juguete o en una etiqueta. El marco general de ecodiseño lo contempla como herramienta transversal que se irá desplegando por grupos de productos.
El dato tiene que ser exacto, no aproximado
Aquí está la consecuencia práctica que más va a doler. Una ficha técnica con datos redondeados servía para archivar. Un dato publicado y consultable por cualquiera tiene que ser correcto, y quien responde de él es quien pone el producto en el mercado, aunque la información venga de la fábrica. Eso eleva bastante el listón de lo que puedes aceptar de un proveedor.
Empieza por preguntar
Aunque tu categoría no esté afectada todavía, plantear el tema a tus fábricas ahora te da información valiosísima sobre quién va a poder acompañarte los próximos años. Y ordenar tu documentación por referencia y exigir marcado de lote son cosas que ya deberías estar haciendo por otras razones, así que el trabajo no se pierde en ningún caso.