El comerciante que compra a un mayorista español reacciona: ve que algo se vende y repone en tres días. El importador tiene que adivinar. Y no adivinar la semana que viene, sino dentro de cuatro meses. Es la diferencia estructural entre los dos modelos y la razón por la que la previsión de stock es una competencia central de este negocio.
El plazo no son 35 días de barco
Sumalo todo: confirmación, producción, inspección, espera al barco, tránsito, despacho y transporte interior. Entre 90 y 130 días desde que decides hasta que puedes vender, y más si el calendario tropieza con el Año Nuevo Chino. Ese es el número con el que hay que calcular, no el del flete. Tener el seguimiento del pedido bien llevado ayuda a que ese plazo sea previsible en lugar de una sorpresa.
El punto de pedido, que es más útil que la cantidad
Mucha gente se obsesiona con cuanto pedir y descuida el cuando. Si vendes diez unidades al día y tu plazo real es de 110 días, el momento de lanzar el pedido es cuando te quedan mil cien unidades más tu colchón de seguridad. No cuando te quedan doscientas y ya notas el susto. Ese calculo sencillo evita la mayoría de roturas que veo.
Quedarse sin stock cuesta más de lo que parece si vendes online
Aquí hay un coste oculto que no aparece en ninguna hoja de calculo: un producto agotado en un marketplace pierde posición, y recuperarla lleva semanas después de reponer. Una rotura de quince días puede costarte dos meses de ventas degradadas. Si tu canal principal es Amazon o similar, conviene ser bastante más generoso con el stock de seguridad de lo que la pura matemática sugeriria.
No pidas por el escalón de precio
Es el error que más dinero inmoviliza. Comprar el triple porque el precio bajaba un 15% cuando vendes una fracción de eso no es un ahorro, es un prestamo que te haces a ti mismo a un interés malisimo. Si el escalón esta lejos de tu demanda real, mejor buscar el escalón agrupando referencias que inflar la cantidad de una sola.
Revisa la previsión con lo que paso de verdad
Después de cada pedido, compara lo que estimaste con lo que vendiste realmente y ajusta. Al tercer o cuarto ciclo tendras una previsión propia mucho mejor que cualquier regla general, porque estará hecha con tus datos, tu producto y tu canal. Es lo más parecido a una ventaja competitiva que se puede construir en este negocio sin gastar un euro.