Después de acompañar unas cuantas primeras importaciones, lo que más me sorprende es lo poco original que es equivocarse. Los errores se repiten casi en el mismo orden, y prácticamente ninguno tiene que ver con China: tienen que ver con cuentas mal hechas y con pasos que parecían prescindibles.
El error madre: confundir el precio FOB con el coste
Ves el producto a tres euros en Alibaba, sabes que aquí se vende a doce y la cuenta parece obvia. Pero a esos tres hay que sumarles flete, gastos de destino, arancel, despacho, inspección, merma y el coste de tener el dinero parado cuatro meses. Cuando terminas la suma, esos tres suelen convertirse en cinco o seis, y el negocio ya no es el que parecía. Haz ese cálculo completo con el margen real por referencia antes de decidir nada.
Ahorrarse la inspección es la peor economía posible
Trescientos euros en un pedido de diez mil parecen prescindibles hasta que el contenedor llega con un defecto en el treinta por ciento de las unidades. En ese momento el producto ya está en España, ya has pagado y tu capacidad de reclamar es mínima. La inspección antes del embarque es el único momento en que un problema todavía tiene solución barata.
Comprar por escalón de precio y no por demanda
Es la causa número uno del stock muerto que veo en almacenes. Alguien compra el triple porque el precio bajaba un quince por ciento, y acaba con dos años de existencias paradas. Ese dinero inmovilizado cuesta muchísimo más que el descuento conseguido, como explico al hablar de cuánto stock pedir.
Importar para averiguar si algo se vende
El orden correcto es el inverso: importa cuando ya sabes que se vende. Validar la demanda comprando poca cantidad en España, aunque el margen sea flojo, cuesta una fracción de lo que cuesta equivocarse con un contenedor. Y te da datos reales de conversión y de precio aceptado que después hacen que tu primer pedido sea una consecuencia y no una apuesta.
Lo que sí haría igual
Empezar. Con un pedido pequeño, un producto ligero sin certificación compleja y todo el ciclo hecho bien de principio a fin. El margen del primer pedido casi nunca compensa, pero sales de él con el EORI, el transitario, el agente de aduanas y un proveedor ya probados. Eso, para el segundo pedido, vale mucho más que el dinero que no ganaste en el primero.