El escenario es universal: terminas tu viaje de negocios o de feria en China con la maleta cargada de muestras, algún encargo y compras propias — y en la cola de la aduana española te asalta la duda de si estas a un control de una multa. La normativa es clara y publica; lo que falta es quien la explique para el caso concreto del viajero-importador. Eso hace esta guía.
Los números exactos de la franquicia de viajero
- 430 euros por persona entrando por via aérea o marítima (el caso del vuelo desde China).
- 300 euros por via terrestre; 150 euros para menores de 15 años por cualquier via.
- No acumulable: un objeto de 700 euros no se reparte entre dos viajeros — tributa por su valor integro.
- Solo carácter NO comercial: la franquicia ampara efectos personales y regalos, no mercancía. Este requisito es tan importante como el importe — y es el que el viajero-importador incumple sin saberlo.
- Límites aparte: 200 cigarrillos, 1 litro de bebidas de más de 22 grados; los medicamentos personales no computan.
El equipaje del importador: como lo ve la aduana
La aduana no valora solo el importe: valora el carácter. Producto nuevo, con etiquetas, en cantidades homogeneas y en el equipaje de alguien que vuelve de Canton o Yiwu es mercancía comercial a sus ojos — este dentro o fuera de los 430 euros. La consecuencia práctica: el importador que vuelve de feria con genero no debe razonar en terminos de franquicia (que no le ampara) sino de declaración. Y declarar es sencillo y barato: circuito rojo, factura o proforma en mano, liquidación de arancel e IVA sobre ese valor y mercancía legal con papel que además documenta el gasto en tu contabilidad. Para unas muestras de 300-600 euros, la liquidación típica queda en 70-150 euros — el precio de dormir tranquilo.
Las muestras: el caso especial con tres soluciones
Para el material de trabajo del importador hay tres tratamientos correctos: la declaración simple (la via general que acabamos de ver — para pocas muestras, lo práctico), las muestras sin valor comercial (unidades mutiladas, marcadas de forma indeleble como muestra o de valor insignificante — la normativa las admite libres de derechos precisamente para facilitar el comercio; tu proveedor chino sabe prepararlas así si se lo pides), y el cuaderno ATA para muestrarios que viajan (importación temporal sin impuestos para material que entra y sale — útil para quien lleva colección propia a ferias en China, menos habitual a la vuelta). Lo que no es solución es el circuito verde con la maleta llena: la infracción arranca en el 100% del valor como sanción, más el comiso posible — y los vuelos de los hubs asiáticos concentran precisamente los controles.
Cuando la maleta deja de ser la herramienta
La regla operativa simple: la maleta es para muestras y decisiones de compra; el volumen viaja en envio comercial. El envio con despacho a tu EORI convierte el IVA en deducible (en la maleta declarada como viajero no lo es), documenta el origen para reventa y normativa, y a partir de pocos bultos es además más barato que las tasas de exceso de equipaje de las aerolineas. La comparativa completa de métodos y plazos está en la guía de cuanto tarda un envio desde China.
Si tu viaje es a la gran feria, la guía de la Feria de Canton incluye la operativa completa del viaje; para el mercado mayorista, la guía de Yiwu. Ver todas las guías en el hub de importación desde China.