Casi todo el mundo calcula el capital sumando mercancía y flete, y se queda corto por un margen considerable. El problema no es solo lo que cuesta: es cuánto tiempo está ese dinero fuera.
Son dos capitales distintos
El de la operación —mercancía, flete, tributos, despacho— y el de sobrevivir mientras la operación se completa. Confundirlos es lo que deja a un importador sin liquidez justo cuando la mercancía está a punto de llegar.
El IVA de importación se adelanta
Hay que pagarlo en el despacho y recuperarlo después vía declaración, salvo que se aplique el régimen de diferimiento. En cualquier caso es dinero que sale antes de volver, y en un contenedor no es una cifra menor, como explico en el IVA a la importación.
El stock es capital dormido
La mercancía en almacén es dinero parado que no puede financiar nada más. En un primer pedido dimensionado con optimismo, puede ser la mayor parte de tu capital atrapada durante meses.
Y hace falta colchón para lo normal
Una inspección desfavorable que retrasa el embarque, una retención en aduana con almacenaje corriendo, un reproceso. No son catástrofes: son situaciones habituales que exigen liquidez para resolverse sin drama.
Reduce la inversión, no las comprobaciones
Una sola referencia, sin variantes, producto de catálogo con tu marca y pedido pequeño aceptando peor precio unitario. Lo que no conviene recortar es la inspección, que cuesta poco y protege mucho.
El primer pedido es formación pagada
Empieza con lo que puedas perder sin que duela. Aprenderás más en esa operación que en cualquier guía, y conviene que la lección salga barata en lugar de comprometer todo tu capital de golpe.