Pides presupuesto a tres transitarios y recibes tres cifras que no puedes comparar, porque cada uno incluye conceptos distintos. La más barata acaba siendo la más cara con una frecuencia sospechosa.
El flete es solo una parte del coste
A la tarifa marítima se suman recargos de naviera, gastos de origen, gastos en terminal de destino, tasas portuarias, emisión de documentos y liberación de mercancía. Comparar solo el flete es comparar una fracción, y es justo lo que permite que una oferta parezca mucho mejor.
Pide siempre puerta a puerta con desglose
Indicando tú el origen y el destino final, no el puerto, y exigiendo que cada concepto aparezca identificado y cuantificado. Con eso, tres ofertas que parecían incomparables se ordenan solas.
Los días libres tienen valor económico
Es un dato que casi nadie compara y que varía bastante entre ofertas. Más días libres de demurrage y almacenaje es dinero directo, sobre todo si tu despacho puede complicarse, como explico en demurrage y almacenaje.
Y exige fecha de validez
Los fletes fluctúan, y una cotización sin validez permite revisar el precio cuando ya has comprometido la mercancía. Es una de esas cláusulas que no se echan de menos hasta que hacen falta.
Valora quién coge el teléfono
Cuando hay una incidencia, la diferencia entre operadores no está en el precio: está en si te responde alguien que conoce tu operación y actúa. Y en si revisan la documentación antes de que salga el barco, un servicio que evita problemas y que no todos prestan.
Desconfía del DDP de la fábrica
Cuando el proveedor chino te cotiza con todo incluido hasta tu puerta, suele basarse en supuestos incorrectos sobre la aduana de destino. El resultado son costes que aparecen después o mercancía retenida, como detallo al hablar de incoterms.