Abres el contenedor y hay cajas aplastadas, producto mojado o mercancía rota. Empieza un reloj, y la mayoría de las reclamaciones se pierden por lo que se hace en las primeras horas.
No firmes conforme
Haz constar por escrito la anomalía en el documento de entrega antes de firmar. Una firma conforme genera una presunción de entrega en buen estado que debilita enormemente cualquier reclamación posterior, por muchas fotos que hagas después.
Fotografía el interior antes de descargar
Con la carga tal como viajó. Es la única prueba de cómo estaba estibada, y es lo que determina si el daño vino del embalaje, de la estiba o del transporte. Sin esa foto, cada parte contará su versión y la tuya no tendrá soporte, como explico en recibir tu primer contenedor.
Los daños no aparentes tienen plazo corto
Los que solo se detectan al abrir y revisar deben comunicarse en un plazo breve desde la entrega. Y las pólizas fijan además sus propios plazos de comunicación del siniestro. Dejarlos pasar puede cerrar la vía por completo, con independencia de que tuvieras razón.
Comunica aunque no sepas el alcance
Por escrito y de inmediato al transitario, al transportista y a la aseguradora, aunque todavía estés cuantificando. Preservar el plazo primero y cuantificar después es el orden correcto, y es donde más reclamaciones se pierden por hacerlo al revés.
El transportista responde con límites
Los convenios internacionales establecen límites de indemnización por bulto o por kilo que suelen quedar muy por debajo del valor real de la mercancía. Esa es la razón principal para tener seguro propio, y no una precaución excesiva.
Y no tires la mercancía dañada
La aseguradora designa perito y necesita poder examinarla. Deshacerse del producto antes del peritaje es una de las formas más rápidas de quedarse sin indemnización, por evidente que parezca el daño.