El seguro de la mercancía es probablemente la línea de la cotización del transitario a la que menos atención se presta, y una de las pocas que puede decidir si un incidente es una molestia o una pérdida seria.
Cobertura amplia o restringida: quién tiene que probar qué
Esa es la diferencia esencial. Con cobertura a todo riesgo, la aseguradora tiene que demostrar que tu daño encaja en una exclusión. Con cobertura restringida, eres tú quien debe demostrar que encaja en uno de los riesgos enumerados. Como la diferencia de prima suele ser pequeña frente al valor de la mercancía, ahorrar ahí sale caro casi siempre.
La exclusión que aparece en casi todos los siniestros
El embalaje insuficiente. Si la mercancía llegó rota porque las cajas no estaban preparadas para cinco semanas de vibración y humedad, no tienes un siniestro: tienes un problema con tu proveedor. Por eso especificar bien el embalaje en el pedido no es una manía de calidad, es lo que hace que tu póliza pueda responder. En productos frágiles como el vidrio esto es determinante.
Declara el valor completo, no solo la factura
Tu pérdida real si el contenedor desaparece no es el precio de fábrica: es ese precio más el flete, los gastos y lo que esperabas ganar. Declarar de menos para pagar menos prima activa la regla proporcional, que reduce la indemnización de todo el siniestro, no solo de la parte no declarada. Es un ahorro que se paga muy caro justo el peor día.
Firma con reservas o no firmes
Si el contenedor o los bultos llegan con daños visibles, hay que hacerlo constar en el documento de entrega en ese mismo momento. Firmar conforme y reclamar al día siguiente complica muchísimo el expediente. Y fotografía todo antes de mover nada: precinto, apertura y estado de la carga, con fecha. Es la misma disciplina probatoria que aplica a cualquier reclamación por mercancía defectuosa.