El día que llega tu primer contenedor hay unos minutos que deciden si podrás reclamar algo después. Y casi todo el mundo los desaprovecha, porque está pendiente de la emoción de ver por fin la mercancía.
Antes de abrir: el precinto
Comprueba que el número del precinto coincide exactamente con el de la documentación de embarque, y fotografíalo. Si no coincide, o está roto o manipulado, hazlo constar por escrito **antes** de abrir. Es la prueba de que el contenedor no se ha tocado desde que se cerró en la fábrica.
Fotografía el interior antes de tocar nada
Una imagen del contenedor abierto con la carga tal y como viajó. Es la única prueba de cómo estaba estibada, y si después aparecen daños, es lo que determina si la culpa fue del embalaje, de la estiba o del transporte. Sin esa foto, cada parte contará su versión y la tuya no tendrá soporte.
Nunca firmes conforme sin más
Es la decisión más importante del día. No vas a poder revisar todo con el camión esperando, así que lo razonable es firmar **con reserva** dejando constancia de que la mercancía no ha podido revisarse en detalle y de cualquier anomalía visible. Una firma conforme debilita enormemente cualquier reclamación posterior, tanto con el seguro como con el transportista.
Prepara más manos de las que crees
Si la carga viene paletizada, con transpaleta se resuelve rápido. Si viene a granel, descargar un contenedor a mano lleva horas y necesita gente. Y el camión tiene un tiempo de descarga incluido: a partir de ahí, la espera se factura. Conviene saber cuánto es antes del día de la entrega.
Abre cajas de varios puntos, no solo las de arriba
Es un detalle importante en el recuento: revisar solo lo accesible da una imagen sesgada. Compara varias unidades repartidas por toda la carga contra tu muestra aprobada precintada, que es la referencia contractual, y anota la tasa de defectos de ese lote para tu histórico.
Y comunica cualquier descuadre pronto
Los errores de recuento son más frecuentes de lo que la gente espera, y las pólizas y los proveedores manejan plazos cortos de comunicación. Detectarlo la primera semana y comunicarlo con fotos y datos concretos es lo que convierte una incidencia en una reposición, como explico en reclamación por mercancía defectuosa.