Casi todos los importadores planifican la compra y la venta, y muy pocos lo que pasa después. Pero la garantía es una obligación legal tuya, no de tu proveedor chino.
Respondes tú ante el consumidor
El vendedor responde de las faltas de conformidad durante el plazo que establece la normativa de consumo, con reparación o sustitución gratuitas incluidos los gastos de envío. Lo que hayas pactado con la fábrica es un asunto entre vosotros que no afecta a ese derecho.
Y hay obligación de disponer de repuestos
Existe la exigencia de garantizar servicios técnicos y piezas de repuesto durante un periodo tras la última puesta en el mercado del producto. Es una obligación que muchos importadores desconocen por completo hasta que alguien se la reclama.
Compra los recambios en el primer pedido
Identificar las cuatro o cinco piezas que fallan con más probabilidad y comprar un porcentaje con la producción inicial es infinitamente más barato que pedirlas después sueltas, con su flete y su mínimo. Es la decisión postventa más rentable que existe.
Y pacta la disponibilidad por escrito
Que la fábrica mantendrá recambios durante un periodo determinado. Es una cláusula razonable que pocos piden, y protege frente al riesgo real: que renueven el modelo y las piezas del anterior desaparezcan, como recojo en el acuerdo anual con la fábrica.
En producto barato, sustituye directamente
El coste de gestionar una reparación —recepción, diagnóstico, mano de obra y devolución— supera con frecuencia al del producto nuevo. Sustituir es más barato y genera una experiencia de cliente notablemente mejor.
Y provisiona la incidencia en el coste
Una tasa de fallo esperable incorporada al coste por unidad desde el principio, en lugar de tratarla como una sorpresa que arruina el margen del mes.
Es lo único que te diferencia
Cuando varios importadores venden el mismo producto de la misma fábrica, el precio converge y solo queda el servicio. Las reseñas negativas casi nunca son por el producto: son por la respuesta cuando algo falló.