La pregunta de qué importar es la primera que se hace todo el mundo y la que peor se responde, porque casi siempre se busca el producto con más margen. Y el margen es lo último que hay que mirar: primero hay que descartar todo lo que no puedes ejecutar.
Divide el precio de venta entre el volumen que ocupa
Es el primer filtro y elimina la mitad de las ideas en cinco minutos. Un producto que ocupa mucho y vale poco tiene el flete incorporado como enemigo permanente, y eso no se arregla negociando con la fábrica. Con presupuesto pequeño, esa relación es casi determinante, como explico al hablar de empezar con poco capital.
La normativa puede ser más cara que el pedido
Electrónica conectada, juguetes, cosmética, alimentación o cualquier cosa que toque la piel o la boca arrastran expedientes, ensayos y registros que en un primer proyecto pueden superar el importe de la mercancía. No digo que no se puedan importar: digo que no es por donde se empieza. Conviene mirar el marcado CE que corresponde a cada categoría antes de enamorarte de una idea.
El factor que casi nadie valora: los consumibles
Un producto que se vende una vez y ya está es un negocio de captación permanente, que es caro y agotador. Un producto con filtros, recambios, accesorios o consumibles asociados convierte cada cliente en una renta durante años, y encima esos consumibles suelen tener mejor margen que el producto principal. Si dudas entre dos ideas, elige la que tenga postventa recurrente.
Lee las reseñas de una estrella de los que más venden
Es el trabajo de investigación más rentable por hora invertida. Las quejas que se repiten en los líderes de tu categoría son la lista exacta de lo que nadie ha resuelto, y por tanto tu razón para entrar. Además te dan la especificación técnica que deberás exigir a la fábrica. Lo desarrollo en la guía sobre si un producto está saturado.
Y valida vendiendo, no analizando
Todo el análisis del mundo vale menos que vender veinte unidades de verdad. Compra poca cantidad aquí, aunque el margen sea malo, ponlo a la venta y mira qué pasa: cuánto convierte, a qué precio, qué objeciones aparecen. Con esos datos, tu primer contenedor deja de ser una apuesta y pasa a ser una consecuencia.