El IVA diferido en importaciones es el beneficio fiscal que más impacta el flujo de caja de un importador español — y el que menos importadores conocen. Cuando tienes un volumen de importación relevante, la diferencia entre pagar el IVA de importación en cada despacho y recuperarlo meses después, frente a no tener que desembolsarlo en absoluto, puede suponer tener decenas de miles de euros adicionales disponibles en caja.
Como funciona el IVA de importación sin diferimiento
Sin diferimiento: cuando tu transitario despacha el envio en aduana, la Agencia Tributaria líquida el IVA de importación (21% sobre valor CIF + arancel). Tu pagas ese importe en ese momento. En la siguiente declaración trimestral de IVA (modelo 303), lo incluyes como IVA soportado y lo compensas con el IVA cobrado a tus clientes. Si hay saldo a tu favor, lo recuperas. El problema es el plazo: entre el pago del IVA de importación y su recuperación pueden pasar entre 1 y 4 meses.
Como funciona con el diferimiento
Con diferimiento (REDEME): el IVA de importación no se paga en el despacho. En cambio, se anota en la declaración mensual del IVA (modelo 303) como IVA devengado en la casilla de importaciones y como IVA soportado en la casilla correspondiente. Los dos importes se compensan entre si en la misma declaración — resultado neto cero. El dinero nunca sale de tu caja.
El requisito: declaración mensual de IVA (REDEME)
Para acceder al diferimiento hay que darse de alta en el Registro de Devoluciones Mensuales (REDEME) a traves del modelo 036. Esto implica presentar declaraciones de IVA mensualmente en vez de trimestralmente — más trabajo administrativo, pero el beneficio de caja lo compensa ampliamente para cualquier importador con volumen relevante.
Para entender todos los costes fiscales de la importación, consulta también la guía de aranceles al importar desde China y el artículo sobre cómo calcular el precio de venta correcto. Ver todas las guías en el hub de importación desde China.