Contratar apoyo en China puede ahorrarte mucho dinero o simplemente añadir un coste sin aportar nada. Y la diferencia casi nunca está en el precio del servicio. Está en tres cosas que se pueden preguntar en la primera conversación.
El error de fondo: no saber cómo gana dinero
Un agente que cobra por servicio tiene un interés alineado con el tuyo: que consigas el mejor precio y que repitas. Un revendedor que compra y te vende con margen tiene el interés contrario: comprar lo más barato posible. Ninguno de los dos modelos es deshonesto, pero necesitas saber en cuál estás, y eso explica muchas decisiones que después no entiendes. Lo desarrollo en la comparativa de trading company, agente y compra directa.
La pregunta que lo aclara todo
¿Puedo ver la factura de la fábrica? Con un agente de verdad, sí, y pagas directamente al fabricante. Si alguien se presenta como agente pero no te deja ver el precio de origen, está funcionando como intermediario comercial sin decirlo. No es ilegal, pero tú creías estar comprando otra cosa.
Y la pregunta incómoda
¿Recibes alguna comisión de la fábrica? Existe la práctica de cobrar de las dos partes: del cliente por el servicio y del proveedor por llevarle clientes. Quien cobra de ambos lados no puede defender los intereses de ninguno, y menos aún inspeccionar con independencia la producción de quien le paga. Merece la pena preguntarlo directamente.
Que pueda presentarse en la planta
Es literalmente la razón de ser del servicio. Un agente que solo llama por teléfono aporta poco más de lo que puedes hacer tú con un traductor. El valor está en poder ver la línea de producción, comprobar el embalaje antes de cerrar el contenedor y resolver una incidencia estando allí.
El error que cometes tú, no él
No dar especificaciones claras. Si no defines por escrito materiales, medidas, tolerancias y criterios de aceptación, cualquier inspección se hará contra un estándar genérico y el informe no te servirá para decidir si embarcas o no. El criterio de qué es aceptable sigue siendo tuyo, como explico al montar un sistema de control de calidad propio.
Y contrátalo antes de pagar, no después
Es el error de calendario más frecuente. La verificación del proveedor vale sobre todo antes de transferir el depósito. Después, buena parte de su utilidad se ha evaporado, porque el dinero ya está fuera y tu posición negociadora es mucho peor.
Si buscas a alguien que cumpla estos criterios, aquí tienes un agente que enseña la factura de fábrica.