Es la pregunta que más me llega de gente que empieza: he encontrado un proveedor buenísimo, pero no sé si fabrica o solo revende. Y hace bien en preguntársela, porque de la respuesta depende quién va a resolverle un problema el día que aparezca.
El truco de la curva de precio
Es mi comprobación favorita porque es gratis y muy reveladora. Pide precio para cuatro cantidades distintas de golpe: por ejemplo 200, 1.000, 3.000 y 10.000 unidades. Si el descuento baja de forma suave y proporcional, casi seguro que estás ante alguien que aplica un porcentaje sobre su coste de compra. Si baja a saltos bruscos en puntos concretos, estás hablando con quien conoce sus lotes de producción, tal y como explico en la guía de la curva de precio por volumen.
El catálogo demasiado amplio delata
Una empresa que te ofrece bolsos, auriculares, herramienta de mano y menaje de cocina no fabrica nada de eso. Las fábricas reales tienen catálogos profundos pero estrechos: muchas variantes de lo mismo, porque comparten maquinaria y material. Si el catálogo parece un bazar, ya tienes la respuesta.
Pregunta algo técnico y mira el reloj
Espesor de chapa, grado exacto del acero, densidad del aislamiento, tolerancias, ciclos de vida del molde. Quien fabrica contesta en el momento y con números. Quien revende dice que lo consulta y vuelve al día siguiente. Es una prueba de treinta segundos que ahorra muchas conversaciones.
Cuidado con las etiquetas de la plataforma
Las insignias de proveedor destacado o verificado dependen en buena medida de lo que paga el vendedor, no de una comprobación técnica profunda. Lo que sí vale son los informes de inspección de terceros y las certificaciones con número comprobable en la base de datos del organismo que las emitió. Es el mismo criterio que aplico a cualquier certificado de fábrica: si no se puede verificar, no cuenta.
Y que sea intermediario no es necesariamente malo
Quiero decirlo claro porque hay bastante demonización injusta. Un buen intermediario agrupa varias fábricas en un envío, te da acceso a productos por debajo del mínimo de fábrica y a veces aporta un control de calidad propio. El problema no es tratar con uno: es no saber que lo es y descubrirlo cuando hay un defecto y nadie sabe quién lo produjo. Por eso esta comprobación va antes de cualquier otra cosa en la verificación del proveedor.
Contar con apoyo local en China ahorra buena parte de estos problemas. Y si el pedido es relevante, conviene aplicar el protocolo completo de verificación.