Hay pocas certezas de demanda tan sólidas como esta: España produce mucho alimento, tiene poca agua y va a necesitar regar de forma cada vez más eficiente durante las próximas décadas. Y sin embargo, es una categoría con muy pocos importadores independientes trabajándola.
El riego es mucho más accesible que la maquinaria
Tuberías, goteros, aspersores, válvulas, filtros y accesorios son producto sin motor, sin directiva de máquinas y con una rotación enorme, porque se consume y se repone constantemente. La maquinaria con motor de combustión es otra historia: arrastra la directiva de máquinas, las emisiones del motor y las emisiones sonoras. Empieza por lo primero.
El sol es el enemigo del plástico barato
Es el fallo número uno en material de riego importado. Un plástico sin estabilización frente a la radiación ultravioleta se vuelve quebradizo en pocas temporadas bajo el sol de Murcia o Almería, y para entonces la instalación entera está comprometida. Pide el dato de estabilización y su ensayo, no la palabra.
El detalle que hace invendible un buen producto
Las medidas y las roscas. Un gotero excelente con una conexión que no encaja con lo que se usa aquí no lo compra nadie, por bueno que sea. Es una comprobación que hay que hacer sobre muestra física antes de cualquier pedido, y que se resuelve mandando al proveedor una pieza de referencia del mercado español.
Si vas a por maquinaria, mira el motor antes que el precio
La normativa europea de emisiones para motores de maquinaria móvil no de carretera descarta bastantes modelos fabricados para otros mercados. Es lo primero que hay que verificar, porque un modelo no conforme no se puede comercializar aquí aunque sea excelente y barato. Lo mismo que ocurre con los compresores y generadores.
Y el canal es su mejor barrera
Cooperativas, almacenes de suministro agrícola e instaladores de riego no compran por internet al primero que aparece. Compran a quien conoce el producto, sirve a tiempo y está cuando hay un problema en plena campaña. Es un sector técnico y poco vistoso, y precisamente por eso está mucho menos saturado que cualquier categoría de consumo.