La climatización tiene demanda creciente y la barrera normativa más cambiante de todas las categorías. Y hay un dato que decide si tu stock tendrá futuro comercial, mucho más importante que la potencia o el precio.
Pregunta el refrigerante antes que nada
El reglamento europeo de gases fluorados está reduciendo progresivamente los hidrofluorocarburos, con prohibiciones por tipo de equipo. Un equipo con un gas en retirada puede ser más barato hoy y difícil de mantener en unos años. Qué refrigerante lleva y cuál es su potencial de calentamiento son las dos primeras preguntas.
Y condiciona a quién puedes vender
Los refrigerantes inflamables exigen que el instalador esté formado y certificado para manipularlos. No es un obstáculo si vendes al canal profesional, pero descarta por completo la venta directa al consumidor para autoinstalación, que es un error que veo intentar con frecuencia.
El registro EPREL es tuyo, no del fabricante
La etiqueta energética obliga a registrar cada modelo en la base de datos europea antes de comercializarlo, y esa obligación recae en quien introduce el producto en el mercado. Es decir, tú. Es la misma exigencia que en televisores y monitores.
Comprueba el rendimiento a 40 grados
No en el titular, sino en las tablas de prestaciones. Un equipo que pierde capacidad a temperatura exterior alta es inútil en buena parte de España justo el día que más se necesita. Es el fallo que más quejas genera y no aparece en la primera página del catálogo.
La estacionalidad es brutal
La venta se concentra en unas pocas semanas de calor. Eso significa tener el stock en España antes de que empiece, con la producción cerrada meses antes y contando con el parón del Año Nuevo Chino. El cronograma es aquí más determinante que en casi ningún producto.
Y sin repuestos no hay instalador
Placas electrónicas, ventiladores y sondas. Un instalador no recomienda una marca cuyos repuestos tardan cinco semanas, porque su cliente se queda sin aire en agosto y la culpa se la lleva él. Tener ese stock es parte del producto.