Ecuador tiene una ventaja para el importador que casi nadie menciona y que a mí me parece de las más relevantes de la región: está dolarizado desde el año 2000.
Sin riesgo cambiario, el margen que calculas es el que tienes
Pagas a tu fábrica china en dólares y vendes en dólares. Eso significa que el margen que calculaste al confirmar el pedido sigue siendo el mismo cuatro meses después, cuando llega el contenedor. En otros mercados de la región, una devaluación durante el tránsito puede llevarse el margen entero de una operación ya cerrada.
Pero no hay tratado con China
Es la otra cara. A diferencia de Chile o Perú, Ecuador no cuenta con un acuerdo comercial con China equivalente, así que los aranceles son más altos y varían bastante según la subpartida. Eso hace que la elección del producto importe más: hay categorías con arancel elevado que directamente dejan de ser viables, y conviene comprobarlo antes de comprar.
Los trámites, en orden
RUC activo con la actividad de importación habilitada, agente de aduana autorizado —obligatorio para operaciones comerciales— y declaración aduanera presentada en el sistema informático de la autoridad. Después llega el aforo, con canal automático, documental, físico o especial según la mercancía.
La particularidad del calendario: inspección en origen
Es el detalle que más planificaciones descoloca. La autoridad aduanera puede requerir una inspección previa al embarque para determinados productos o valores, realizada por una entidad verificadora en China. Añade plazo al proceso, así que conviene saber si tu mercancía está sujeta antes de comprometer fechas con tus clientes.
Y el trabajo que se hace en China
Si tu mercancía requiere inspección en origen, tener a alguien coordinando eso allí simplifica bastante. Y con o sin inspección obligatoria, verificar la fábrica y comprobar el lote antes del embarque es lo que evita descubrir un problema en Guayaquil. Lo explico en la guía de agente de compras en China para Latinoamérica.