El autoconsumo y la ganadería a pequeña escala han crecido mucho, y con ellos la demanda de equipamiento avícola. Son dos mercados muy distintos dentro de la misma categoría.
El bienestar animal condiciona el producto
Existen normas mínimas de protección de los animales en explotaciones, con exigencias de espacio, aseladeros, nidales y elementos que permitan comportamientos naturales. Un equipamiento que no permite cumplirlas no es vendible a explotación profesional.
Y la tendencia va hacia lo extensivo
Determinados sistemas de alojamiento intensivo han sido objeto de restricciones y de debate regulatorio. El equipamiento orientado a sistemas camperos y ecológicos tiene demanda creciente y encaja mejor con la dirección normativa, lo que conviene tener en cuenta al construir catálogo.
Comederos y bebederos son contacto alimentario
No deben transferir sustancias al pienso ni al agua de los animales, y deben resistir la limpieza y desinfección con productos agresivos. Un material que se degrada deja de poder desinfectarse correctamente, que es justo lo contrario de lo que se necesita.
El ambiente de granja es muy corrosivo
Húmedo, polvoriento y con amoniaco. La galvanización de la estructura metálica y el grado de protección de los elementos eléctricos son mucho más exigentes aquí que en cualquier instalación normal, y es donde el producto barato falla en un par de años.
Deja fuera lo veterinario y los desinfectantes
Los productos biológicos y veterinarios tienen marco de autorización propio, y los desinfectantes son biocidas con autorización de producto. Lo que sí es importable y tiene demanda por exigencia normativa es el equipamiento de bioseguridad: pediluvios, control de acceso y sistemas de limpieza.
Y entra por el autoconsumo
Gallineros domésticos, bebederos y comederos pequeños. Segmento en crecimiento, muy activo en internet, con compras frecuentes y mucha menos exigencia documental. Comparte canal con el material de jardinería y con los almacenes agrícolas.