La acuariofilia junta electricidad y agua en el salón de una casa, y añade un vidrio que contiene cientos de litros. Dos fallos posibles, ambos con consecuencias serias.
El calentador es el elemento más delicado
Necesita termostato fiable y protección frente a funcionamiento en seco. Un calentador que sigue calentando fuera del agua puede provocar un incendio, y uno que se descontrola dentro cuece literalmente a los animales. Es el componente donde menos conviene comprar por precio.
El espesor del vidrio se calcula
La presión del agua crece con la profundidad, así que el espesor debe dimensionarse según las medidas y la altura. Un acuario roto en un salón no es una devolución: es una inundación con daños en el inmueble.
Y el sellado es lo que falla con los años
La silicona de unión debe ser apta para acuario, no atacar a los animales y estar aplicada de forma uniforme. Es donde se distingue un fabricante serio, y donde el producto barato empieza a rezumar tras un par de años.
Los animales vivos no se importan
Es un marco completamente distinto, con requisitos sanitarios y de bienestar en transporte y con restricciones sobre especies protegidas o invasoras. Ni se plantea como operación de importación ordinaria.
Y ojo con la decoración de origen natural
Corales, conchas y determinados productos derivados aparecen en catálogos de decoración y pueden estar sujetos a la normativa internacional de comercio de especies amenazadas, con importación restringida o prohibida. Conviene verificarlo antes de incluirlos.
El filtro es la renta
Material filtrante, esponjas y cargas se sustituyen periódicamente durante toda la vida del acuario. Junto con la iluminación, que se degrada, y los tratamientos de agua. Comparte canal con accesorios de mascotas y con un aficionado que consulta mucho antes de comprar.