Si vienes de importar a la Unión Europea, el Reino Unido se parece bastante y difiere en cosas concretas. Y hay un error que cometen muchos importadores españoles con negocio allí.
Tu EORI europeo no sirve
El Reino Unido tiene su propio sistema de identificación de operadores económicos, expedido por su administración tributaria y aduanera. Hay que solicitar el británico, y conviene hacerlo antes de que la mercancía navegue, no cuando llega al puerto. Es la sorpresa más frecuente de quien opera en ambos mercados.
Y su arancel es propio
El Reino Unido aplica su propia tarifa arancelaria, que no coincide necesariamente con la europea. Así que el tipo aplicable a tu producto hay que comprobarlo en su tarifa, no dar por bueno el que conoces de la Unión. Son dos operaciones aduaneras distintas en todo.
El IVA diferido también existe allí
Hay un mecanismo que permite declarar y deducir el IVA de importación en la propia declaración periódica en lugar de pagarlo en el despacho. El efecto sobre la caja es equivalente al diferimiento español, y para un importador habitual cambia por completo las necesidades de circulante, igual que explico en el IVA de importación.
El marcado: verifica tu categoría concreta
Aquí conviene ser prudente. El Reino Unido estableció su propio marcado de conformidad, y la política de reconocimiento del marcado europeo ha ido evolucionando con medidas distintas según el tipo de producto. No es uniforme, así que hay que confirmar la exigencia vigente para tu categoría específica antes de fabricar o etiquetar.
No mezcles las dos operaciones
Si importas a la Unión y al Reino Unido, son dos marcos aduaneros y fiscales independientes. Lo válido en uno no sirve automáticamente en el otro, ni en identificación, ni en arancel, ni en conformidad de producto. Tratarlos como si fueran lo mismo es la causa de casi todos los problemas.
Y el trabajo en China no cambia
Verificar la fábrica, controlar la producción e inspeccionar antes del embarque funciona igual para Felixstowe que para Valencia. Lo que cambia es qué documentación y qué marcado hay que exigirle a la fábrica, y eso se define antes de producir, no después.