La tarima de exterior ha crecido con las terrazas y las piscinas, y el composite ha desplazado en buena parte a la madera. Pero tiene un comportamiento físico que provoca la mayoría de las reclamaciones.
La dilatación es el fallo característico
El composite y la madera dilatan y contraen con temperatura y humedad, y en una terraza al sol la variación entre estaciones es considerable. Sin las holguras adecuadas, las lamas se abomban, se levantan o se separan, y la terraza hay que rehacerla.
Entrega instrucciones de montaje completas
Con las separaciones necesarias entre lamas y en extremos según longitud y temperatura de instalación, y con el sistema de clips que permite el movimiento controlado. La mayoría de los fallos son de instalación, y aun así la reclamación llega al vendedor. Documentarlo bien te protege.
El antideslizamiento es seguridad, no acabado
Especialmente en tarima de piscina y zonas mojadas, con su clasificación y su ensayo. Es un requisito que hay que exigir y publicar, porque un resbalón junto a una piscina tiene consecuencias que van mucho más allá de una devolución.
Y ojo con la madera: hay diligencia debida
El reglamento europeo de deforestación obliga a acreditar el origen de la madera y sus derivados con geolocalización y evaluación de riesgo. Una fábrica que no puede aportar esa trazabilidad no es viable. Conviene revisarlo también en composite con carga de madera, como detallo en el reglamento EUDR.
El color varía entre lotes
Y en una terraza se ve. Hay que comprar el proyecto completo del mismo lote y ser muy claro con el cliente sobre la reposición futura, porque una lama de recambio de otro lote canta a distancia.
Los accesorios completan la obra
Rastreles, clips, tornillería, remates y perfiles de terminación. Sin ellos el instalador no puede acabar el trabajo, así que son venta obligada, de buen margen y con la misma lógica de sistema que en suelos y revestimientos.