La cámara frigorífica es un producto de dos mitades con normativas distintas: la envolvente aislante y el equipo de frío. Y hay una decisión sobre el panel que condiciona a qué mercado puedes acceder.
El núcleo del panel decide dónde puedes vender
Los materiales aislantes del núcleo tienen comportamientos ante el fuego muy distintos, y esa clasificación determina en qué instalaciones puede emplearse el panel. En industria alimentaria y determinados almacenes las exigencias son elevadas. Es la primera pregunta, antes que el precio por metro cuadrado.
Y exige la clase del panel completo
Con su núcleo y sus chapas ensayados en conjunto, no la del material aislante por separado. Es la misma lógica de sistema que en aislamiento: lo que se clasifica es el producto tal como se instala.
Las juntas sanitarias no son un detalle
Los encuentros con radio entre pared y suelo evitan acumulación de residuo y son un requisito habitual en industria alimentaria. Junto con el revestimiento liso, lavable y resistente a los productos de limpieza, son lo que hace que la cámara pase una inspección sanitaria.
La apertura interior de la puerta es obligatoria
Y a veces se omite en producto económico. Una persona encerrada en una cámara frigorífica es una emergencia grave, así que el dispositivo de apertura desde dentro es un elemento de seguridad innegociable, igual que el calefactor de marco en cámaras negativas.
Pregunta el refrigerante del equipo
El reglamento europeo de gases fluorados está retirando progresivamente los hidrofluorocarburos con prohibiciones por tipo de equipo. Un equipo con gas en retirada es stock con caducidad comercial, exactamente como explico en refrigeración comercial.
Y calcula metros cuadrados por contenedor
Los paneles son ligeros y muy voluminosos: llenas el espacio con poco peso. Además las chapas se abollan con facilidad y un panel dañado se ve dentro de la cámara, así que embalaje y estiba son tan importantes como el precio de fábrica.