Un robot cortacésped es una cuchilla girando sola por un jardín donde puede haber niños y animales. Esa frase explica todo su marco de seguridad.
Los sensores no son una prestación
Detección de elevación y de vuelco que detiene las cuchillas de inmediato, detección de obstáculos y parada de emergencia accesible. Son requisitos de seguridad derivados de la evaluación de riesgos, no características que se puedan recortar para abaratar.
Y el retranqueo de la cuchilla es diseño crítico
La distancia entre la cuchilla y el borde del chasis es lo que impide el contacto accidental con un pie o una mano. Es un parámetro que hay que comprobar físicamente en la muestra, no dar por supuesto.
El marcado del nivel sonoro es obligatorio
La normativa de emisiones sonoras de máquinas de uso al aire libre exige declarar y marcar en la propia máquina el nivel de potencia acústica garantizado. Es un requisito que se omite con frecuencia en producto importado y que una inspección detecta a simple vista.
Los sistemas sin cable son la diferenciación actual
La navegación por posicionamiento satelital o visión, frente al cable perimetral enterrado, simplifica enormemente la instalación y es donde está evolucionando el sector. Eso sí, añade conectividad y con ella los requisitos de ciberseguridad de productos conectados.
Verifica la pendiente máxima real
Muchos jardines españoles tienen desnivel, y un robot que no sube la pendiente declarada se queda atascado y el cliente lo devuelve. Es un dato que conviene comprobar en condiciones reales, con hierba húmeda, no en una demostración sobre césped seco y llano.
Y la batería compartida vende el catálogo
Que la misma batería sirva para desbrozadora, soplador y cortasetos es un argumento potentísimo: el cliente que compra una herramienta queda vinculado a tu gama. Añade el reglamento de baterías y sus dos registros a tus obligaciones.