Un motor eléctrico industrial consume durante su vida mucho más dinero en electricidad del que costó comprarlo. Esa es la razón de todo lo que sigue, incluida la normativa.
La clase de eficiencia es obligatoria, no una opción
El reglamento europeo de ecodiseño aplicable a motores establece niveles mínimos de eficiencia según el rango de potencia y el tipo de motor. Un motor por debajo de la clase exigible no puede introducirse en el mercado, por barato que sea. Y el nivel exigible varía por potencia, así que hay que comprobarlo modelo por modelo.
Y además es invendible
Un cliente con varios motores en funcionamiento continuo calcula el retorno de una clase superior en meses. Vender eficiencia con números concretos es mucho más eficaz que vender precio, porque es el lenguaje que entiende un responsable de mantenimiento.
La normalización de tamaños decide la venta de reposición
Buena parte del mercado es sustitución: alguien tiene un motor averiado y necesita que el nuevo encaje exactamente donde estaba, sin tocar la máquina. Altura de eje, disposición de patas, brida, diámetro y chavetero deben respetar la normalización. Un motor que no la respeta solo sirve para equipos nuevos.
El grado de protección según dónde va
No es lo mismo un motor en una sala limpia que uno a la intemperie o en ambiente con polvo. Es un dato que hay que declarar correctamente y que condiciona la aplicación, con la misma lógica que en cualquier material eléctrico.
El motorreductor tiene mejor margen
Motor y reductor integrados, con relación de reducción y par de salida como datos clave. Más valor por unidad, más contenido técnico y menos competencia que el motor suelto. Es el escalón natural cuando ya tienes el canal abierto.
Y el stock es tu ventaja
Una avería que para una línea de producción no admite cuatro meses de espera. Tener disponibles los tamaños más habituales es lo que convierte una consulta urgente en una venta, y lo que hace que ese cliente te llame la próxima vez.