Voy a empezar por lo incómodo: buena parte de esta categoría no te compensa importarla, y prefiero decírtelo aquí que después de que hayas traído un contenedor de cajas de cartón.
Las cajas de cartón son el peor candidato posible
Transportas aire y cartón barato desde nueve mil kilómetros, cuando un fabricante nacional te lo produce a precio competitivo, a medida y con plazo de días. Lo mismo con el relleno voluminoso y los palés. Divide el precio de venta entre el volumen que ocupa: si sale muy bajo, el flete se come el margen antes de empezar.
Lo que sí tiene densidad de valor
El film estirable y las cintas adhesivas: densos, compactos, de consumo enorme y continuo en cualquier almacén, y con posibilidad de personalización. Y las máquinas de embalar con sus consumibles, que tienen buen valor unitario. Ese es el catálogo importable de la categoría.
Mide las micras del film tú mismo
El espesor declarado y el real difieren con frecuencia, y un film más fino obliga a dar más vueltas por palé, consumiendo más producto y anulando el ahorro. Un micrómetro cuesta poco y revela la diferencia en un minuto.
Y compra por coste por palé envuelto
No por precio de bobina. Entre las micras reales, los metros reales por bobina —que también suelen ser menos de los declarados— y la capacidad de estiramiento, dos films con el mismo precio pueden tener costes de uso muy distintos. Es la misma lógica del coste por corte en abrasivos.
Ahora el embalaje también es envase
Con el reglamento europeo de envases aplicándose, tu material de embalaje entra en ese marco: requisitos de minimización, reciclabilidad, declaración de conformidad y obligaciones de responsabilidad ampliada del productor. Lo detallo en qué exigirle a tu fábrica.
Y cuidado con las afirmaciones ecológicas
Biodegradable o compostable deben poder acreditarse con certificación verificable. Es un terreno bajo control específico, y los catálogos chinos usan esos términos con bastante alegría. Si no puedes demostrarlo, no lo escribas.