La grifería es un mercado enorme, con reformas y obra nueva alimentándolo constantemente, y una de las categorías donde más importadores meten la pata. El motivo es curioso: buscan el marcado CE, no lo encuentran, y concluyen que no hay requisitos. Es exactamente al revés.
No hay marcado CE porque no hay norma armonizada
Aunque la grifería es un producto de construcción, hoy no tiene ninguna norma armonizada referenciada en el reglamento europeo del sector ni documento de evaluación europeo. Por eso no puede existir grifería común con marcado CE de ese reglamento. Y precisamente por esa ausencia, en España rige una certificación nacional que sí es obligatoria.
El grifo con sensor confunde todavía más
Si la grifería lleva electrónica, sí necesita marcado CE por baja tensión y compatibilidad electromagnética. Pero ese marcado cubre únicamente la parte eléctrica: las características hidráulicas se quedan fuera. Así que ese certificado que te manda el proveedor es real y a la vez insuficiente. La certificación nacional sigue siendo obligatoria igualmente.
Y el agua que sale por ese grifo se bebe
El Real Decreto 3/2023 exige que los materiales en contacto con agua de consumo no empeoren su calidad ni le transmitan sustancias perjudiciales. Eso afecta al latón, a los revestimientos internos, a las juntas y al cartucho. Es un requisito sanitario, no un trámite, y la documentación que lo respalda es lo primero que hay que pedir a la fábrica.
La fecha que hay que apuntar: 2027
Llega un marcado europeo específico para productos en contacto con agua potable, con especificaciones ya publicadas y con listas positivas europeas que determinan qué sustancias y componentes pueden usarse en su fabricación. Los modelos nuevos deberán cumplirlo desde 2027 y los ya comercializados tienen transición hasta 2032. Si estás desarrollando producto con una fábrica china, plantéalo ya, porque rehacer ensayos en dos años sale caro.
Dónde está el negocio
En el canal profesional: fontaneros, almacenes de saneamiento, reformistas y constructoras. Es un cliente que compra por fiabilidad y disponibilidad más que por precio, y que valora enormemente que el proveedor tenga los papeles en regla, porque él responde ante su propio cliente. Esa exigencia documental es justo la barrera que deja fuera a la competencia informal, igual que ocurre con los materiales eléctricos.
Fuente oficial: los requisitos están en el Real Decreto 3/2023 y la información sobre grifería sanitaria en el Ministerio de Industria y Turismo.