Todas las guías explican cómo ir a la Feria de Cantón. Ninguna explica qué hacer con las ochenta tarjetas y los cinco kilos de catálogos que traes en la maleta. Y ahí es exactamente donde se pierde el valor de haber ido.
Tienes tres o cuatro días, no tres semanas
Es la regla más importante. Después de la feria, cada expositor recibe cientos de correos de compradores a los que no recuerda. Si escribes en los primeros días, mencionando el número de stand, el día y el producto concreto, activas el recuerdo. Si escribes a las tres semanas, eres uno más.
Clasifica antes de escribir
De ochenta contactos, los prioritarios reales suelen ser entre cinco y diez: aquellos con los que hubo conversación de verdad sobre un producto concreto. Dedica ahí el ochenta por ciento del esfuerzo. Los demás merecen un mensaje estándar para ver quién responde bien, y algunos simplemente se archivan.
Lo que anotaste vale más que el catálogo
Por eso insisto tanto en anotar al dorso de cada tarjeta en el momento. Al volver, lo que escribiste en el stand es lo único fiable que tienes: la impresión posterior está contaminada por el cansancio y por la cantidad de estímulos. Si esta vez no lo hiciste, apúntalo para la próxima edición.
Un mensaje sin petición concreta no genera respuesta
Escribir «encantado de conocerte, mándame información» no funciona. Pide cotización para cantidades concretas, pedido mínimo, plazo y condiciones de muestra. Y añade una pregunta técnica precisa: la velocidad y la calidad de esa respuesta te dirá enseguida quién fabrica y quién revende, como explico en el primer contacto con un proveedor.
Estar en la feria no acredita nada
Es un error de percepción muy común: como los has visto en persona y tienen un stand grande, se asume que son fabricantes fiables. Un stand se alquila. La verificación de la empresa hay que hacerla igual que con cualquier proveedor encontrado online, con su licencia comercial y sus comprobaciones.
Y aprovecha el viaje si vas a repetir
Si algún candidato de la feria es serio para un pedido relevante, visitar su fábrica es el paso lógico y muchas veces se puede encajar en el mismo desplazamiento o coordinar con alguien sobre el terreno. Es lo que separa un contacto de feria de un proveedor real.
Comprobar cuáles de ellos son fabricantes reales es el trabajo de un agente que pueda visitar sus fábricas.