Voy a hacer este artículo lo más honesto que pueda, porque en esta categoría hay mucha comparación tramposa circulando. El precio FOB que ves en un catálogo chino y el precio llave en mano de una constructora española no son la misma magnitud, y compararlos directamente es la fuente número uno de decepciones.
Lo que sí puedo presupuestarte con precisión
Todo lo que va de la fábrica al puerto español: precio de la casa, flete, seguro, aranceles, despacho e IVA de importación. Eso lo puedo cerrar con bastante exactitud, y es donde mi trabajo aporta valor. Si tienes dudas sobre qué arancel corresponde, es una comprobación que conviene hacer antes de firmar, como explico al hablar del código arancelario del producto.
Lo que depende de tu parcela y de tu ayuntamiento
Transporte especial desde el puerto, grúa, cimentación, acometidas, montaje, honorarios técnicos, licencia de obra e impuesto de construcciones. Nada de eso lo controla la importación: depende de dónde esté tu terreno, de lo accesible que sea y de lo que pida tu municipio. Por eso lo presupuesta tu técnico local, no yo.
La partida que más sorprende
Los honorarios técnicos y administrativos. Proyecto visado, dirección de obra, certificado final y tramitación se manejan en cifras que en un proyecto de vivienda pueden situarse con facilidad entre los ocho y los doce mil euros. No es opcional y no depende de que la casa venga de China: sería igual con una construcción convencional. Conviene pedir ese presupuesto antes de comprar la casa, no después.
El acceso a la parcela decide más de lo que parece
Un detalle práctico que se olvida constantemente: hay que poder llegar con el camión y maniobrar con la grúa. En fincas rústicas con caminos estrechos, esa parte puede costar más que el propio flete desde China. Compruébalo antes de decidir nada, porque condiciona incluso qué tipo de casa te conviene.
Dónde compensa de verdad
En superficies pequeñas y medianas, en usos no residenciales y en proyectos donde el plazo importa. Ahí la diferencia es clara y el retorno rápido. En una parcela remota con acceso complicado y ordenanzas restrictivas, los costes locales se comen buena parte de la ventaja, y prefiero decírtelo antes que después.