El encofrado sostiene toneladas de hormigón líquido sobre operarios que trabajan debajo. Un fallo no es una incidencia de obra: es un derrumbe.
Los puntales tienen su propia norma europea
Con requisitos de producto, clases de carga y métodos de ensayo. Y un detalle que el usuario debe conocer: la carga admisible cae al extender el puntal, así que la clase debe corresponder a la altura real de trabajo.
Sin marcado permanente, no se puede usar
Identificación del fabricante, clase y carga admisible marcados de forma indeleble en el propio puntal. Es la comprobación más rápida sobre la muestra, y descarta de inmediato al proveedor que no la trae.
El hormigón fresco empuja mucho
Ejerce una presión hidrostática considerable sobre el encofrado vertical, que crece con la velocidad de hormigonado y con la altura. El panel debe declarar la presión máxima que soporta, porque un encofrado que revienta durante el vertido es un accidente grave.
Y uno que se abomba también cuesta dinero
Produce un acabado defectuoso que hay que picar y reparar, con un coste muy superior al del propio material. Por eso la rigidez del panel y el número de puestas del tablero son la métrica económica real, no el precio por metro cuadrado.
Entra por los separadores de ferralla
Distanciadores, separadores y accesorios de ferralla son consumo masivo, compactos, de excelente rotación y con exigencia técnica manejable. Es la mejor puerta de entrada antes de abordar el encofrado estructural.
Y el alquilador repone constantemente
En obra se pierde y se deteriora material sin parar, lo que genera reposición previsible. Además piden las certificaciones de carga porque tienen servicio de prevención, y eso deja fuera al importador que no las tiene, como en andamios y equipos de obra.