Hay un fraude tan extendido en esta categoría que tiene nombre propio en el sector, y conviene conocerlo antes de mirar un solo precio.
Cable «de cobre» que es aluminio revestido
Un conductor de aluminio con recubrimiento de cobre, mucho más barato y visualmente idéntico una vez pelado. Tiene mayor resistencia eléctrica, reduce el alcance útil y hace que la instalación no supere los ensayos de certificación. Además se rompe al manipularlo en las conexiones.
Y se detecta pesando la bobina
El cobre es sensiblemente más denso que el aluminio, así que el peso es el indicador más rápido. Raspar el conductor revela el color del núcleo. Y como regla comercial: un precio muy por debajo del mercado en cable de red tiene casi siempre esta explicación.
El riesgo real con alimentación por cable
Los sistemas que alimentan cámaras o puntos de acceso a través del cable de red calientan más con conductores de mayor resistencia. En un haz de cables dentro de una canalización, eso deja de ser un problema de rendimiento y pasa a ser un problema de seguridad.
Los cables son productos de construcción
Con requisitos de reacción al fuego, su clasificación europea específica y su declaración de prestaciones. Incluye criterios de opacidad de humos y acidez, que importan porque en un incendio el humo es lo que mata. Sin esa declaración, el cable no puede instalarse de forma permanente.
La categoría la define el eslabón más débil
Una instalación se certifica en conjunto, así que cable, conectores, latiguillos y paneles deben ser todos de la categoría declarada. Importar catálogo coherente es aquí tan importante como en fontanería: el sistema manda sobre el componente.
Y la prueba definitiva es certificar
Montar una instalación de prueba y certificarla con equipo de campo es la única forma de saber si el cable rinde lo que dice su cubierta. Es una inversión pequeña que evita vender producto que un instalador te devolverá tras suspender su primera certificación.